Ronaldo volvió otra vez de las tinieblas y produjo una sensacional reaparición tras su tercera grave lesión de rodilla. Cuando todo el mundo le daba por acabado, el 'Fenómeno' protagonizó 27 minutos impactantes en el clásico entre Palmeiras y Corinthians del domingo 8 de marzo y, como si de una película épica se tratara, marcó el empate del 'Timao' en el último minuto del tiempo añadido al reglamentario.
En la celebración se colgó del alambrado del estadi
o Prudentao y pudo ocurrir una tragedia, pero la emoción del ídolo era lógica y justificada. ¡Cuán grande es Ronaldo señoras y señores!
En menos de media hora transformó un partido vulgar. El fútbol debe alegrarse por recuperar a un crack de esos que uno no quisiera que se fueran jamás.
Por Roberto Martínez
Por Roberto Martínez