El mediocampista Henrique anotó el primer gol a los 66 minutos y Kléber consiguió el segundo de penal a los 82.
El partido se disputó en el estadio Morumbí de Sao Paulo y fue dirigido por el árbitro argentino Sergio Pezzota, quien a los 44 minutos expulsó por doble tarjeta amarilla al centrocampista local, el ex jugador del Espanyol de Barcelona, Eduardo Costa y a los 81 al zaguero André Dias.
Con el resultado, Cruzeiro enfrentará en una de las semifinales al también brasileño Gremio de Porto Alegre, que eliminó en la otra llave al Caracas de Venezuela.
Sao Paulo, necesitado de dar vuelta el 1-2 del partido de ida, no tuvo claridad y se encontró con un Cruzeiro bien parado en defensa que contuvo escalonadamente los embates de los delanteros Washington y Borges.
El equipo local intentó abrir el juego por las puntas con Jean y Zé Luis, pero los centros casi siempre fueron despejados por la segura defensa del equipo de Belho Horizonte.
Por momentos el juego se hizo trabado en el mediocampo, con muchas faltas que obligaron al árbitro argentino a recurrir a la tarjeta amarilla para Eduardo Costa en Sao Paulo, Wagner y Fabio en Cruzeiro.
En el complemento, el técnico Muricy Ramalho, enojado por la expulsión de Eduardo Costa, hizo ingresar al habilidoso Hernanes, no hace mucho objetivo del FC Barcelona, por Junior César y al escurridizo Dagoberto por Washington.
A los 56 minutos, André Dias cometió una falta contra Wellington cerca del área y provocó un tiro libre que fue despejado por la defensa local.
El primer gol del Cruzeiro llegó en medio de tanta confusión y en una jugada que parecía no tener consecuencias por el sector defensivo derecho del Sao Paulo.
El mediocampista Henrique aprovechó el desconcierto de los hombres locales y convirtió el gol con un fuerte remate de derecha que sorprendió al arquero Denis.
Cruzeiro cerró el partido con un penal a los 82 minutos, que convirtió Kléber con un remate alto a la izquierda después de que el zaguero André Dias tocó la pelota con la mano y fue expulsado por doble tarjeta amarilla.
Las esperanzas del Sao Paulo se desvanecieron y Cruzeiro manejó la pelota a su antojo con toques cortos esperando el pitazo final del argentino Pezzota.
El Gremio de Porto Alegre clasificó a las semifinales de la Copa Libertadores con un empate sin goles contra el Caracas, que sirvió para certificar la igualdad a un gol lograda en la ida y abortar el intento de desafiar la historia de los venezolanos.
Los de Porto Alegre confirmaron su superioridad dominando todo el juego, pero su falta de puntería hizo que tuvieran que contener el aliento en unas pocas buenas ocasiones de los caraqueños.
Así las cosas, el gol de Fabio Santos anotado en Venezuela sirvió para garantizar un finalista brasileño, puesto que los de Porto Alegre se enfrentarán al Cruzeiro que dejó KO al Sao Paulo.
Los brasileños aportaron el fútbol, las mejores ocasiones y la picardía de cara al arco rival y los venezolanos se defendieron como pudieron e intentaron aguantar todo lo posible, con una generosa ración de faltas para calentar los tobillos de los rivales.
En la primera mitad, el más destacado fue el argentino Maxi López, ex jugador del FC Barcelona, el más rápido e incisivo de los locales, que buscó el gol de cabeza, de tiro lejano y en una veloz internada, que remachó con un tiro cruzado, que salvó con muchos reflejos el arquero Renny Vega.
Sin embargo, ni la voluntad del delantero argentino ni el certero criterio del capitán Tcheco para distribuir el balón sirvieron para abrir brechas en la firme defensa venezolana en la primera manga.
Los caraqueños avisaron por medio de un tiro potente de Franklin Lucena, que se fue cerca de la escuadra, demostrando que habían viajado a Brasil con intención de hacer historia y meterse en las semifinales por primera vez.
No obstante, los anhelos del triunfo del Caracas fueron insuficientes para contener a un Gremio con más presencia en el campo, más argumentos futbolísticos y que además caminaba firme con el aliento de una afición entregada.
El Gremio se fue creciendo poco a poco y aumentando su dominio de forma abrumadora y el Caracas se limitaba a permanecer encerrado en su campo, aguantando los empellones de los brasileños casi sin capacidad de reacción, a pesar de que necesitaba salir y marcar un gol para clasificarse.
Con la entrada del argentino Germán Herrera al comienzo de la segunda mitad, el Gremio ganó en profundidad por la banda derecha.
El argentino le sirvió en bandeja de plata dos grandes ocasiones de gol consecutivas a Maxi López y al enganche Souza, cuya prolongación de la cesión al cuadro tricolor ha encarecido el París Saint Germain para tratar de hacer negocio.
Para desesperación del técnico Paulo Autuori, Maxi López envió por encima de la horizontal otra ocasión cantada que le había servido su compatriota, que se escapaba de su marcador una y otra vez.
La falta de puntería de los locales dejaba el marcador en el aire y el Caracas a punto estuvo de rozar la hazaña en un tiro de esquina a seis minutos del final, que no entró en la portería porque se estorbaron en el remate Rafael Castellín y Gabriel Cichero. A pesar de ese susto y de otro tiro de Cichero a dos minutos de la conclusión, el Gremio consiguió llegar al pitido final con su portería inmaculada, lo que le garantizó avanzar a la semifinal.